miércoles, 8 de agosto de 2012

El egoísmo como virtud



'Tienes que pensar en los demás'- ¿cuántas veces habré oído escuchar esta frase? Hasta hace poco, tenía esta idea en la cabeza, pero nunca me paré a pensar en ella. Pero si tomas esta premisa y la meditas por un segundo, te darás cuenta del problema. Quizás en un principio no estés de acuerdo conmigo, pero al final, sabrás que tengo razón.

¿Por qué debería pensar en los demás? No tengas una mala imágen de mí, volveré a hacer la pregunta: ¿por qué no pensar en mí? Sí, estoy hablando de ser egoísta. Vale, ya sé lo que piensas, sé cual es tu concepto del egoísmo. Cuando escuchas la palabra 'egoísta' se te viene a la mente una persona malvada, que no dudaría en pisotear a los demás sólo por su bien. En cambio, su definición de acuerdo con el diccionario es: la preocupación por los intereses personales. ¿Tan malo es preocuparse por uno mismo? Al fin y al cabo es tu vida, te tendrás que preocupar por tí más que en los demás. Estás viviendo tu vida, no la de las personas que te rodean. En mi opinión, ser egoísta no es tan malo como la colectividad quiere hacerte creer.

Para aclararlo, si sigues pensando que todavía queda algo de inmoralidad en ser egoísta te pondré el siguiente ejemplo de Ayn Rand: la maldad de un ladrón no consiste en el hecho de que persigue su interés personal, sino en lo que él considera que es un interés personal; no en el hecho de que persigue sus valores, sino en qué es lo que elige como valor.

# Los hombres sensatos escogen ellos mismos las experiencias que quieren tener.

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