El otro día me dio uno de mis ataques de ansiedad. ¿La razón? No me acordaba de donde tienes los lunares. Puede parecer estúpido, pero se me hizo un mundo. El aire no entraba, sentía que mi cabeza me iba a estallar y solo podía llorar de impotencia. ''Tranquila, piensa con claridad''. Pero los seguía sin poder ubicar.
Todo va de recuerdos.
Es absurdo que la típica frase de le asigno un significado a todas las canciones sea cierta. A parte de eso, tengo canciones prohibidas porque me recuerdan demasiado a tí.
''Mil campanas suenan en mi corazón...'' Fiestas de Colmenar, no te sabías la letra y nos estuvimos riendo toda la canción.
¿A la sombra de la sierra? Ni me atrevo a escucharla.
''Suummeeeeerr tiime time time'' mítica Janis Joplin, cómo te gustaba.
''Il mondoooo'', cantándola a pleno pulmón. Y la cara que se te ponía, se notaba que se te revolvía algo por dentro. En serio, recordar tu cara cantando esta canción me hace reír.
These streets. Esa que se nos pegó y ahora me la he aprendido a la guitarra. Parezco gilipollas porque siempre acabo llorando. Hay una frase perfecta: These streets are yours, you can keep them, in my mind it's like you haunt them. And passing through I think I see you, in the shapes of other wo(men). ¿Sabes lo absurdo que es ir caminando por cualquier puto lugar y confundirte con cualquiera? Porque tiene el pelo ondulado, porque tiene una chaqueta marrón, porque tiene los ojos azules y la tez clara... Más absurdos son los microinfartos que me dan porque por un segundo pienso que de verdad eres tú.
Y aquella que me cantabas cuando caminaba delante de tí y que ni si quiera se de donde ha salido: y es que la realidad que necesito se ha ido detrás de ese culito.
Hay muchas más canciones prohibidas. No sé si te pasará lo mismo.
Bueno ya no sé nada. Solo que has dejado de preguntar por mí, bien por ti, yo no soy capaz de dejar de hablar de tí.
Recuerdos... No paro de revivirlos una y otra vez. Los buenos claro. Los malos prefiero no pensar en ellos porque me consumen, y se que si me centro en los remordimientos y en la culpa, al final acaban volviendo los demonios del pasado, aquellos que intento guardarlos bajo llave pero que a veces sacan la garra para arañarme la mente y dejármela putrefacta. Ya sabes, también puedes tener una enfermedad en tu cabeza. Yo me lo digo a mi misma, ''chica, estás rota''.